Objetivismo, satanismo y élites.

OPINIÓN

b

Hace no mucho he tenido dos discusiones con un par de objetivistas (seguidores de la filosofía de Ayn Rand). En ambos casos he tenido una cierta sensación de deja-vu. La absoluta seguridad en sus principios y, sobre todo la vehemencia y condescendencia para con el resto de las ideas me resultaban tremendamente familiares.

Finalmente recordé que esa forma de hablar y expresarse me recordaba tremendamente a los satanistas. Hace unos veinte años, a partes iguales por mi gusto por el black metal y por mi curiosidad, me compré la Biblia Satánica de Anton LaVey. Lo devoré. Es un libro fantástico, mucho menos místico de lo que podría pensarse a priori. LaVey representa en Satán todo lo que se le ha quitado al hombre por medio de la ética judeo-cristiana. Es un libro eminentemente libertario, que defiende la libertad y la no-agresión, posiblemente uno de los primeros libros que leí sobre el tema. Por ejemplo, el capítulo sobre el sexo satánico, donde uno espera que te hable de orgías y similares, dice simplemente que hagas lo que te a ti te guste, siempre que sea con el consentimiento de las otras partes. Si quieres ser polígamo, adelante, si quieres una pareja para toda la vida, perfecto también. Lo importante es que puedas realizarte como persona y ser feliz en libertad.

El problema que tiene el satanismo viene tras leer el libro, cuando ves cómo los satanistas digieren el mensaje. En el libro siempre se contrapone el hombre libre satanista, con el cristiano mentalmente esclavizado, que no es libre de razonar y buscar su felicidad. Este mensaje cala en los satanistas, hasta el punto que rápidamente se empiezan a considerar élite (sic). Solo hay que entrar en la web de la Iglesia de Satán para leer como se autodenominan “the alien elite”:

Join the Church of Satan

We are looking for a few outstanding individuals. Do you have what it takes to be one of the alien elite?

En la página afín  http://www.dpjs.co.uk/ se puede leer:

Freethinking, fit and capable: the elite are somehow better than other people. They have an edge. They seem to know something that others don’t. Elitism is not specialisation, and although all specialize and excel in something in particular, the elite can maintain their own in nearly all circumstances and situations. True, confident and knowledgeable (both about the world and their own shortcomings), the elite are rarely caught off guard or easily led astray. The Church of Satan is elitist. Although in practice some Satanists do not care too much to compare themselves to others in such a forceful way as to say they’re elite. Yet in behaviour even humble Satanists prove themselves worthy of their title.

“[Satanism is] a religion of elitism and Social Darwinism that seeks to re-establish the reign of the able over the idiotic, of swift justice over sluggish injustice, and for a wholesale rejection of egalitarianism as a myth that has crippled the advancement of the human species for the last two thousand years. Is that something to fear? If you’re one of the majority of human mediocrities merely existing as a media-besotted drone, you bet it is!”

“Satanism: The Feared Religion” (1992)1

In “The Satanic Scriptures” by Peter Gilmore (2007)

Los satanistas, en tanto en cuanto son gente capaz de usar la razón y de perseguir sus propios fines libres de éticas altruistas, se erigen como una élite de protohombres. Este mensaje es similar al que se entrevé en algunos objetivistas. No en balde, si buscamos en google  “Rand + LaVey” encontramos 110.000 resultados. Muy clarificante es la siguente cita de LaVey:

“Satanism is just Ayn Rand’s philosophy with ceremony and ritual added”

Y también la página de la propia Iglesia de Satán:

http://www.churchofsatan.com/satanism-and-objectivism.php

El problema del objetivismo es similar, aunque probablemente en menor grado que el del satanismo, sea por su organización, o por el caracter pseudo-místico de este (los satanistas llegan a extremos en los que parece un nazi el que escribe). Es que los seguidores de estas filosofías se ven a sí mismos como parte de cierta élite superior resto del mundo.

Yo creo que la filosofía de la libertad precisamente se basa en la imposibilidad de que existan élites globales éticamente superiores. La ética debe ser global para todos los hombres. Habrá estatistas, socialistas, devotos cristianos y testigos de Jehová, pero no somos inherentemente mejores que ellos, ni desde luego son ellos un tipo diferente de ser humano. Lo que nos toca enseñarles no es que sus ideas son erróneas, aunque no está de más intentarlo, sino, sobre todo, que no tienen autoridad para imponérnoslas, ni a nosotros ni a nadie. Que ellos podrán ser lo que quieran, pero que solo en un marco de libertad cabemos todos. No podemos imponer la libertad, es una contradicción. Y el insulto, la burla, la condescendencia sistemática hacia los que no piensan como uno es el germen de un totalitarismo que cree en élites y borregos, en que cierta idea es la única correcta para todo hombre y mujer, y eso no es cierto, ni es creer en la libertad.

Le debo mucho a LaVey y a Rand, aprendí mucho de ellos, pero no debemos caer en el fanatismo. El fanatismo lleva al desconocimiento, a los sesgos de confirmación y, a la postre, a la sinrazón.

 G.Q.-L.

Publicado originalmente en el Horizont Post

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